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14 de febrero de 2017

RONDA DE INTERCAMBIO EN EL JARDÍN, ¿SÍ O NO?


¡Hola amigos espaciokinderos! Hoy vamos a hablar sobre la ronda de intercambio. Los docentes la realizamos o hemos realizado en nuestras salas, aunque a veces sin detenernos a pensar demasiado acerca de su implementación. La idea es reflexionar juntos y responder a la pregunta que está en el título de la entrada: RONDA DE INTERCAMBIO, ¿SÍ O NO? Y sumamos... ¿SÍ? ¿DE QUÉ FORMA?, ¿NO? ¿POR QUÉ? ¡Empecemos!

La ronda de intercambio se realiza generalmente al inicio de la jornada escolar. Todos los chicos se sientan en el piso formando una "ronda" e "intercambian" distintas informaciones, actividades y situaciones. Esta ronda es dirigida por el docente. Su propósito es comunicativo, es decir, que los alumnos se expresen, utilizando el lenguaje oral.

La actividad suele interesar a los peques en un primer momento pero, cuando se repite día a día, sin introducir nuevas consignas, deja de entusiasmarlos, se hace rutinaria y sólo participan unos pocos. Suele terminar ocurriendo que el maestro debe utilizar artificios cada vez más estridentes para tratar de concitar la atención de todos, perdiendo o desdibujando el objetivo de la actividad.

Vale la pena repasar algunos supuestos en los que está basada esta propuesta (hay muchos más):

- Que los niños ya saben conversar en ronda grande.
- Que su atención está disponible para escuchar a todos sus compañeros.
- Que las llamadas "novedades del día" son significativas para todos.
- Que es posible para todo el grupo participar en la ronda sin temor ni gran esfuerzo.

Lo cierto es que la exposición de los chicos a las conversaciones en grupos grandes es poco frecuente en la vida diaria; por lo general participan de intercambios con sólo dos o tres personas. Es decir, se trata de una forma de comunicación poco común en la vida social.

Entonces, no es factible esperar que los chicos se desenvuelvan espontáneamente en esta ronda. Deben aprender a hacerlo con la ayuda del docente y para muchos demandará un gran esfuerzo. La ronda puede transformarse en una situación de exposición dolorosa. No se trata de que no sepan hablar sino que desconocen este singular patrón de intercambio o bien la ronda los intimida o aburre. Basta con observar a esos mismos alumnos en situaciones de juego en el aula o el patio, donde es probable que se comuniquen con sus compañeros sin dificultad, sin problemas ni inhibiciones.

A continuación brindaremos algunas sugerencias para que la ronda de intercambio (o como podríamos llamarla: TIEMPO DE COMPARTIR) se torne significativa y los invitamos a participar contándonos qué otras ideas se les ocurren, así nos enriquecemos entre todos.

- Planificarla teniendo en cuenta temas de interés general. 
- Es significativo proponerla cuando ha surgido algún conflicto, para buscar soluciones entre todos.
- No limitarla a una exposición sucesiva y ordenada. Por el contrario, promover la discusión y el debate grupal.
- En sala de cinco es factible, después de un tiempo de haberla realizado, proponer que un grupo de alumnos sean los encargados de exponer sobre algún tema o situación.
- Utilizar la ronda para hacer un juego verbal.
- Realizarla en el momento más propicio del día, no necesariamente al llegar.
- Rol docente: escuchar con atención lo que los chicos relatan y responder en forma pertinente. Se trata de lograr un verdadero diálogo, ese es el objetivo de esta actividad.
- No establecer como necesario que todos hablen, ni que lo hagan todos los días.

¡Recuerden participar y compartir si les gustó esta publicación! ¡Saludos!

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