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martes, 8 de diciembre de 2009

Perfil. Los niños de un año.

Los ejes centrales que atraviesan esta edad son, según el Diseño Curricular del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: El desarrollo de la capacidad de representación y la afirmación de la locomoción.

Motricidad gruesa

El deambulador camina, recorre, descubre nuevos espacios. Se encuentra en constante movimiento. Esta capacidad le permite un intercambio mucho más rico con el medio, posibilitándole enfrentarse a éste con creciente autonomía.


El desplazamiento y los movimientos globales ocupan un lugar central. Puede desarrollar una gran variedad de movimientos: sentarse en una silla, subir y bajar con cuidado una escalera, trepar, probar juegos de equilibrio, girar, dar vueltas... Gracias a la locomoción, su espacio se ha ampliado, experimentando gran placer al recorrerlo. Le agrada introducirse en escondites como cajas y túneles.

Motricidad fina

Avanza en la coordinación de los movimientos finos. Esto puede observarse en las distintas actividades que realiza: las construcciones, el inicio en los grafismos, el transporte y manipulación de diferentes objetos, el cuidado de los libros, entre otras.

Aspecto emocional, identidad y relación con los otros.

El niño de un año se muestra independiente y seguro pero al mismo tiempo se acerca en busca de protección. Se interesa por su cuerpo, manipulándolo e investigando sus orificios.
Suele probar su fuerza... Puede empujar, apretar y/o morder a sus compañeros.
Siguiendo las afirmaciones de Lucía Moreau, es frecuente encontrar en esta etapa actitudes de negativismo y oposición por parte de los pequeños. La pelea puede surgir por cualquier motivo: querer ponerse una ropa determinada, no comer, no querer ir al baño, no querer caminar en la calle... Hay que tener presente que lo que está en juego en esta pelea es "quien gana". Lo que interesa es estar "en contra". Estar en contra de alguien es una forma de diferenciarse, de saber que son dos personas distintas que tienen ideas distintas. Esto es lo que busca el pequeño en esta etapa: Auto-afirmar su identidad y se reconocido como persona.

Desarrollo cognitivo

Durante esta etapa Piaget distingue dos estadios (Los dos últimos del pensamiento senoriomotor) de aproximadamente seis meses de duración cada uno. Desde los dieciocho hasta los veinticuatro meses se puede observar una progresiva interiorización de los esquemas de acción. Sus actividades se van encadenando y coordinando progresivamente.

El niño busca situaciones y actividades nuevas, experimenta con la realidad. Estas acciones son llamadas por Piaget Reacciones Circulares Terciarias. La conducta del pequeño está dirigida, tiene una intención; no es azarosa. Descubre nuevos medios para resolver problemas y para interactuar con el ambiente. Está adquiriendo la capacidad para pensar sus actos. Reconoce los objetos presentes y los puede recordar aunque no los vea.

Piaget distingue cinco conductas trascendentales que aparecen durante el segundo año de vida: la imitación diferida, el juego simbólico, el dibujo, la imagen mental y la evocación verbal de acontecimientos.

-Imitación diferida: Reproducir gestos, palabras, movimientos de otra persona, en ausencia de esta.
-Juego simbólico: Desempeñar un rol o una acción "como si" fuera verdad, sabiendo que no lo es ("tomar de una taza vacía", "darle la mamadera a un muñeco", "subirse al tren"...).
-Imagen mental: Evocar objetos, situaciones o personas no presentes.
-Evocación verbal de acontecimientos: Expresar con gestos o palabras algo que ocurrió.

Estas conductas pueden observarse en distintas situaciones cotidianas (juegos, gestos, movimientos) y dan cuenta de su incipiente capacidad de representación.

Expresión y comunicación

El lenguaje le provee al pequeño otra forma de interactuar con el medio. Descubre sus usos (Bruner). Puede decir algo, pedir cosas y provocar a otros. Se enriquece diariamente y existe una gran diferencia entre lo que el niño entiende y el lenguaje que utiliza. Es decir, comprende más de lo que puede expresar. Utiliza como recursos lingüísticos la referencia y la petición. Hay una manifiesta intención de comunicar algo.
Las primeras expresiones consisten en palabras únicas (palabras-frase) que tienen el significado de una frase completa (Por ejemplo, el niño dice "vaso"; y quiere decir: "¿Me das el vaso?"). Gradualmente se irán incluyendo nuevos elementos a esta estructura base (Verbos, adjetivos, adverbios, preposiciones).

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